

En Rondó creemos que los consumidores cambian más frecuentemente que antaño, la forma como ellos sienten y perciben el vino. Todo en un contexto en donde sus sentidos están cada vez más estimulados como consecuencia de un mundo globalizado. Mundo que les expone, un nuevo abanico de comidas y texturas, que requiere de maridajes diversos y dinámicos.
Ante esta diversidad de demandas, nuestra viña es capaz de responder a estos desafíos organolépticos de los clientes. Para cumplir con esta necesidad, Rondó tiene como estrategia el desarrollo, mantención e innovación de un jardín de variedades. Esta estrategia consiente en el desarrollo de ensamblajes donde se usan las seis variedades de cepas tintas, seleccionando año a año las opciones de producir vinos específicos, orientados a gustos específicos de clientes que están cada vez más educados sensorialmente.
