En la bodega Rondó se trabaja en tres dimensiones orientadas al desarrollo de sus vinos. El concepto técnico, el sensitivo y el sensorial, donde se materializan las sensaciones necesarias, pero no suficientes, que permiten al ser humano ser más feliz y amante de lo bien realizado.

En Rondó hemos definido que lo más importante en la producción de nuestros vinos de alta gama, se traduce por un lado en el control permanente y sistemático de las variables relevantes, como lo son: la temperatura, la humedad, el control sanitario, etc. para asegurar un producto de excelencia. Por otro lado, desde una orientación más romántica y mágica, percibida de cómo su imaginación y la nuestra, surfea por la música, la poesía y la arquitectura.

Primeramente, la palabra Rondó es definido como un movimiento poético y musical de tiempo vivo y carácter alegre, donde un tema reaparecerá varias veces a lo largo de su ejecución o del verso. De igual forma la arquitectura tiene un eminente nivel de imaginación y al mismo tiempo enigmático. El volumen queda definido por un conjunto de curvas en proporción áurea, cautivando e inspirando al observador. Estas curvas enlazadas entre sí dan origen, en nuestra bodega, a imágenes de animales, flores y aves. Un desafió será entonces descubrirlos.

La proporción áurea o divina, logra describir la belleza que rige a la naturaleza. Ha conducido a las artes y a la arquitectura apoyándolas con la estética por siglos. Esta proporción áurea junto al movimiento poético y musical sin olvidar la excelencia de nuestros vinos, inspiran el nacimiento de nuestra bodega